
La interleukina 10 (IL-10) es una citoquina pleiotrópica que ha sido considerada tradicionalmente como inmunosupresora y anti-inflamatoria. Diferentes poblaciones celulares como células presentadoras de antígeno, (macrófagos, células dendríticas, etc), linfocitos T efectores del subtipo Th2 y linfocitos T reguladores, producen IL-10. Recientemente se ha demostrado que incluso los linfocitos T del subtipo Th1 también producen IL-10 en estadios terminales de diferenciación, como un mecanismo de inhibición de la respuesta inflamatoria, para minimizar el daño inmunopatológico. Algunos de los típicos efectos anti-inflamatorios de la IL-10 tienen lugar mediante la inhibición de las funciones de las células presentadoras de antígeno, disminuyendo su capacidad de producir citoquinas como IL-12 o TNF-alfa, así como la expresión de moléculas de MHC o co-estímulo necesarias para el desencadenamiento de las respuestas inflamatorias. Esto ha llevado a que el uso de esta citoquina se haya propuesto para el tratamiento de determinados procesos inflamatorios agudos o crónicos o en enfermedades autoinmunes.
En condiciones normales existe un equilibrio entre las funciones anti-inflammatorias de IL-10 y la capacidad de activación de una respuesta inmunitaria eficaz para combatir a agentes extraños. Sin embrago, en el caso de determinadas infecciones crónicas o de algunos tipos de cáncer, se ha visto que existe una sobre-expresión de IL-10, que debido a las propiedades mencionadas anteriormente, impide la correcta activación de una respuesta inmunitaria capaz de erradicar al agente infeccioso o a las células tumorales. Así, se ha demostrado que infecciones crónicas como la causada por el virus de la hepatitis C, se asocian a niveles superiores de IL-10, producida por linfocitos Th2 específicos de antígenos virales o por células T reguladoras, entre otros tipos celulares. Además, recientemente se ha demostrado en un modelo animal de infección viral crónica que el factor clave que determina la cronificación de una infección versus la eliminación viral es IL-10. Así, en animales que carecen de IL-10 o en los que la interacción IL-10/IL-10R ha sido bloqueada, el desencadenamiento de respuestas antivirales eficaces es perfectamente funcional. Del mismo modo que en el caso de las infecciones, la falta de control inmune frente al crecimiento tumoral se ha asociado en diferentes modelos a una sobre-producción de IL-10. En este tipo de modelos animales se ha demostrado que la inhibición de IL-10 podría tener un efecto beneficioso sobre el desencadenamiento de respuestas inmunitarias. Todos estos datos sugieren que el desarrollo de nuevos compuestos que sean capaces de inhibir el efecto biológico de la IL-10 podría tener una gran repercusión en el tratamiento de diferentes infecciones o en el cáncer.
Con este propósito se han desarrollado una serie de péptidos sintéticos diseñados de manera que sean capaces de unirse a IL-10 y de este modo impedir su unión al receptor IL-10R, y consecuentemente, evitar los procesos biológicos dependientes de IL-10. Mediante la tecnología de fagos recombinantes se ha caracterizado un conjunto de péptidos capaces de unirse a IL-10, y de este conjunto se han seleccionado aquellos que bloquean los efectos de la IL-10 en una serie de ensayos biológicos (bioensayos, ensayos de señalización celular, ensayos de función de poblaciones celulares del sistema inmunitario, etc..). Algunos de los péptidos inhibidores han mostrado una clara actividad in vitro, en sistemas basados en células humanas y células de ratón, y en la actualidad están comenzado los experimentos in vivo en diferentes modelos murinos de infecciones o de tumores en los que la IL-10 juega un papel principal. Creemos que estos productos podrían ser de gran utilidad en las aplicaciones mencionadas anteriormente (infecciones y cáncer), e incluso podrían ser utilizados en combinación con algunas de las estrategias terapéuticas actuales para aumentar su eficacia.
